El amuleto del chamán
Un estudio apunta que el que se creía uno de los primeros calendarios fue en realidad parte del ajuar de un hechicero
El enigma del disco de Nebra empieza a aclararse ocho años después de su descubrimiento en Alemania. Los autores de un estudio publicado en el último número de la revista Antiquity afirman que nada indica que la pieza, que tiene representaciones del Sol, la Luna y las estrellas, sea uno de los primeros calendarios astronómicos y que, muy posiblemente, se trata de parte del ajuar de un chamán. «No hay pruebas convincentes de que el disco de Nebra sirviera como un instrumento de precisión para observaciones astronómicas o fuera concebido para representar con cierta exactitud objetos o hechos celestes», escriben la arqueóloga Emília Pásztor, del Museo Matricia (Hungría), y el astrónomo Curt Roslund, de la universidad sueca de Göteborg.
El disco de Nebra fue descubierto por unos cazatesoros en Alemania en el verano de 1999 y recuperado por la policía suiza tres años después. Desde entonces, está expuesto en el Museo de la Prehistoria de la ciudad de Halle. Tras su detención, los saqueadores dijeron que lo habían desenterrado en una colina próxima al pueblo de Nebra, en el Estado de Sajonia-Anhalt. Otros objetos que los cazatesoros obtuvieron en el lugar permitieron a los arqueólogos datar la pieza hace unos 3.600 años, en la Edad del Bronce. Mide 32 centímetros de diámetro, pesa dos kilos y su zona central está dominada por dos placas de oro, de unos 10 centímetros de diámetro cada una, que representan el Sol y la Luna creciente. Además, hay 32 pequeñas incrustaciones (estrellas), de las que 2 se han perdido.
En arqueología, es fundamental para valorar una pieza el contexto en el que se encuentra, algo que los científicos no conocen con la deseable exactitud en el caso del disco de Nebra, dado el saqueo de que fue objeto. Varios estudios han confirmado su autenticidad, aunque parte de la comunidad científica cree todavía que es un fraude, y un análisis mineralógico ha apuntado a los Alpes orientales como la región de procedencia del cobre que se uso para el bronce. Además, tras su vuelta a Alemania, pronto empezó a decirse que las representaciones de cuerpos celestes podían ser las propias de un calendario astronómico. Uno de los primeros.
El escudo de Aquiles
Pásztor y Roslund rechazan esa posibilidad, basándose en paralelismos de los pueblos Inuit, norteamericanos y siberianos, y en Homero. Recuerdan que Aquiles, el héroe de la Iliada, llevaba un escudo decorado con objetos celestes. «No era extraño en la Edad del Bronce llevar amuletos solares en la armadura y decorar escudos con símbolos protectores o a los que se atribuían poderes sobrenaturales», recuerdan los autores. Para ellos, el disco de Nebra contiene una visión mítica del Cosmos de aquellos hombres prehistóricos y no una visión fidedigna.
«Como el disco posiblemente fue encontrado junto a espadas e instrumentos de guerra, es asumible que alguna vez embelleció un escudo ceremonial de un personaje de alto rango, el representante de un héroe mitológico o la imagen de un dios, en un combate ritual», concluyen los investigadores.
Fuente: Vocento VMT


