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Curiosidades

4 Mayo 2007

Vacas sin estrés gracias a Mozart

En una granja de Madrid se ordeña a ritmo de música clásica para obtener leche de mejor calidad.

Camas individuales de agua o de fieltro, almohadas para reposar la cabeza, duchas reconfortantes, ventiladores para airear el ambiente ... Y, de fondo, Mozart. Son las instalaciones de la finca "La Chirigota", en Villanueva del Pardillo, donde los Sieber -el cabeza de familia es un suizo casado con una española que se encariñó hace años de Madrid- regentan una explotación lechera con la marca Priégola.

Así son las instalaciones en las que viven, duermen y se alimentan las 1.500 vacas frisonas de esta granja, donde el ordeño se realiza, mecánicamente, pero a ritmo de Mozart porque está estudiado que es música relajante y que los animales dan más leche y, además, de mayor calidad y pureza. No es broma. En esta especie de "spa" para vacas, los animales tienen todos los cuidados alimenticios, veterinarios, sanitarios y hasta psicológicos. Aquí no vale el estrés. Las vacas no se pueden poner nerviosas ni alteradas porque el resultado es una leche de peor calidad y menos nutrientes.

La granja de los Sieber, en plena sierra madrileña, es, según dicen sus responsables, la única que utiliza todos estos métodos para que su ganado se sienta a gusto, bien alimentado y, lo más importante, relajado. La música clásica a la hora de los ordeños -tres al día-también es un sistema que sólo se utiliza aquí y se lleva a rajatabla. Siempre Mozart que, por lo visto, es el más indicado para el relax.

A la hora del ordeño las vacas se van poniendo en fila, una tras otra, apenas sin rozarse ni molestarse. Esperan su turno para entrar en su habitáculo de la rueda de ordeño con total orden y parsimonia.

Máxima limpieza

Poco antes de entrar en dicha rueda de ordeño, han pasado por una especie de ducha. A continuación, los vaqueros limpian a conciencia los pezones para evitar cualquier infección o molestia para el animal. Junto a cada vaca, en la rueda, hay un contador que marca los litros que da cada una en cada ordeño. No siempre es la misma cantidad pero, en general, el resultado es satisfactorio.

Todas las vacas llevan un medidor de los pasos que da el animal durante todo el día: en el descanso, a la ahora de ir a comer, a la de ir al ordeño... Según Nicolás Sieber, los datos que refleje este podómetro se puede saber si la vaca está nerviosa o con fiebre.

En "La Chirigota", un espacio abierto y amplio donde los animales pueden caminar tranquilamente, se cumple todo el ciclo. «Nosotros cultivamos la comida, especialmente los forrajes, que mezclamos con cereales y vitaminas. Las ordeñamos y controlamos la leche», comenta Nicolás Sieber. Tampoco compran reses. Tienen más de dos partos al día, lo que facilita la labor de ir renovando la cabaña lechera.

Todo está ideado para el confort de las vacas. Los apriscos constan de un solo tejado, orientado al sur y con caída de agua hacia el norte, cuyo diseño está pensado para producir sombra en verano y facilitar la entrada de sol en invierno.

Además, el 80 por ciento de las vacas en ordeño tiene camas individuales de agua o de fieltro rellenas, además, de goma triturada. Hay, incluso, almohadas para reposar la cabeza.

Todas las camas se limpian diariamente y se les aplica un desinfectante biológico. La superficie de las camas tiene que ser acolchada para que las rodillas de las vacas no sufran al tumbarse.

Fuente: Vocento VMT

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