Un tipo de serpiente asiática obtiene su veneno de los sapos que atrapa y devora
La serpiente asiática Rhabdophis tigrinus, después de devorar los sapos que atrapa, retiene y almacena parte de las toxinas en una serie de glándulas del cuello que utiliza para defenderse frente a sus depredadores, según un estudio de la Universidad Old Dominion en Norfolk (EEUU). Las conclusiones de la investigación se publican en la edición digital de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).
Aunque los invertebrados son conocidos por retener las toxinas defensivas procedentes de la presa, esta práctica es rara entre los vertebrados terrestres. Los científicos sospechaban que las serpientes no fabricaban sus propias armas químicas y probaron su hipótesis recogiendo R. tigritinus de zonas en las que existían y no existían sapos y analizaron el fluido de las glándulas de la nuca.
Sin sapos, no hay veneno
Los investigadores descubrieron que las serpientes que vivían en la isla japonesa Kinkazan en la que no habitaban sapos, carecían por completo de bufadienolidos, los componentes tóxicos de los sapos.
Los resultados mostraron que las serpientes de Ishima, donde existen gran cantidad de sapos, tenían altos niveles de bufadienolidos. La R. tigrinus de Honshu, donde los sapos varían en número, desplegaban un amplio rango de concentraciones de bufadienolidos. La alimentación de las serpientes cría de R. tigrinus con dietas ricas y libres de sapos confirmaron estos resultados.
Además, los investigadores mostraron que las madres de las serpientes con altos niveles de toxinas podían "equipar" a su descendencia con bufadienolidos. Este descubrimiento subraya la importancia de la dieta materna a la hora de conferir una ventaja en la supervivencia de las crías de serpiente de R. tigrinus.
Fuente: elperiodico.com


