Recién inaugurado, el belén a tamaño natural de la plaza de Santa María, en Viveiro, sufrió los primeros daños. Este fin de semana los destrozos se han repetido, con el robo de un cerdo, de entre ocho y nueve kilos. En otras ediciones, habían desaparecido huevos, zapatillas y hasta una gallina.

«Podían parecer coñas, pero llevarse una pieza de tanto peso, no es ninguna broma y no lo hace cualquiera», lamentó Jesús Atadell, de la empresa ODS, responsable del montaje. La vigilancia es difícil por la magnitud del nacimiento. Atadell espera que todos se conciencien del valor del belén, para evitar nuevos actos vandálicos.

Fuente: lavozdegalicia.es